“Monjas de la marihuana”: cultivan y venden por correo a todo el mundo

Son, por lo menos, particulares… Eso, para recurrir a un eufemismo que suena bien. Veamos: viven en una granja que es su abadía, visten hábitos blancos, son espirituales y activistas, pero no pertenecen oficialmente a una orden religiosa ni profesan la fe católica. Las “monjas de la marihuana”, como se las conoce popularmente en el Valle Central de California, hicieron votos y bendicen cada día las plantas de cannabis que cultivan en su huerta con fines medicinales, para enviarlas por correo a todo el mundo.

Las mujeres se tratan entre ellas como “hermanas” y siguen una serie de rituales en torno a su plantación, basados en “la conexión del espíritu con la Tierra, la Luna y la naturaleza”. Esos rituales, aseguran las “monjas”, sanarán al mundo.

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Las Hermanas del Valle siguen un código de vida espiritual que aplican a todo lo que hacen. Son estrictamente veganas y célibes durante las dos semanas que separan la Luna nueva de la Luna llena. Durante este ciclo lunar, la oración está reservada para la producción de la loción. “Hay meditación, sanación, tenemos el corazón y el alma puestos en la elaboración de un producto que cura”, explica Darcy, otra de las hermanas.

“No me importa que me llamen monja de mentira”, comentó a la BBC la hermana Kate, de 55 años. “La religión ha hecho mucho daño a las personas”. Aunque la han acusado de fraude religioso, ella está satisfecha y orgullosa de su tarea.

Los productos que elaboran se basan en el cannabidiol, que no es psicoactivo y que tiene un alcance más amplio para fines médicos

Kate llegó a California en 2008, tras vivir 10 años en Holanda. Allí cultivaba marihuana, como miembro de una cooperativa, y así aprendió mucho sobre los efectos curativos del cannabis. “Tuve mucho contacto con personas moribundas que me pedían ayuda”, repasa. “Querían que los enseñara a fumar con pipa, ya que no tenían más hígado para asimilar antibióticos, o eran enfermos de Parkinson y necesitaban ayuda para controlar los espasmos”, dice.

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Cuando la cooperativa holandesa cerró, Kate decidió volcarse al cultivo de la marihuana medicinal para elaborar productos con fines curativos, en el marco de una orden feminista que empoderara a las mujeres y volviera la mirada hacia la sabiduría de las comunidades nativas.

El ungüento es el producto más solicitado y llega por correo a todos los rincones del mundo

Con aceite de coco y otros elementos, las hermanas elaboran un ungüento con base en el componente no psicoactivo del cannabis, el cannabidiol (CBD), que distribuyen por correo postal a clientes de todo el mundo. Aclaran que sus productos no contienen tetrahidrocannabinol (THC) el principal constituyente psicoactivo del cannabis, responsable de las alucinaciones.

Kate es analista de sistemas. Y dice haber investigado profundamente la cuestión. “Busqué el consejo de médicos, indígenas y herbalistas. De aquello salieron tres ingredientes comunes. Me deshice de algunos de los demás componentes, de otros modifiqué las cantidades. La crema que actualmente mandamos a todos los rincones del mundo por correo tiene facultades que, según nos dicen, son increíbles”, contó a la BBC.

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