Cuál es la mejor y la peor hora del día para comer dulces

Todos nos tentamos. Y hay momentos en que sentimos, literalmente, que nos lo pide el cuerpo. Las ganas de comer algo dulce nos invaden y nos cuesta sostener el “no”. Felizmente, las dietas súper restrictivas están pasando de moda por su probado fracaso y los estudios que revelan la importancia de conocer cómo funciona el cuerpo a la hora de nutrirse alumbran otros caminos para mantenerse sano y e forma. Es el caso de una flamante investigación realizada por científicos españoles y estadounidenses: el equipo identificó un mecanismo físico que confirma que no se deben comer dulces de noche.

Los investigadores descubrieron la existencia de un reloj celular en los tejidos adiposos que afecta la tolerancia a la glucosa, y refuerza la tesis de que no se deben comer dulces por la noche porque es cuando el cuerpo tiene la mínima sensibilidad a la insulina.

chocolate

El estudio fue publicado en la prestigiosa revista Faseb, y fue conducido por expertos de la Universidad de Murcia y de Harvard, en colaboración con investigadores de Granada y Barcelona. Según sus resultados, “el reloj encontrado en el tejido graso funciona, además, mucho mejor en las personas que se acuestan temprano y duermen más horas que en aquellas con déficit de sueño u horarios irregulares”.

Según la ciencia, la mañana es el mejor momento para comer dulces. Comer azúcares de noche puede llevar a picos de insulina, que a la larga harán ganar peso

Según los expertos, el “estudio demuestra que el tejido adiposo subcutáneo tiene un reloj interno que es capaz de regular la sensibilidad a la insulina incluso estando ‘in vitro’, fuera del cuerpo”.

Los científicos de las cuatro universidades trabajaron durante un año en el análisis y observación de muestras de grasa subcutánea y visceral extraídas de 18 personas que se sometieron a cirugía de “bypass” gástrico, con perfiles personales bien distintos entre sí. De esta manera, los expertos en lo que se llama cronobiología y su relación con la obesidad entendieron porqué se toleran peor los azúcares por la noche, lo que “puede llevar a picos de insulina que a la larga harán ganar peso porque favorecen la entrada de grasa al tejido adiposo”.

Según los científicos, consumir dulces por la noche podría aumentar el riesgo de padecer diabetes y obesidad, aunque ese problema mermaría con un número suficiente de horas de sueño al día (al menos siete en adultos) y acostándose temprano, porque son dos factores que “ayudan a mejorar el funcionamiento del tejido adiposo”.

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