Por qué los pedidos individuales de órganos no ayudan a los procesos de trasplantes

Siempre me inquietó, como médico especialista en terapia intensiva, cuando veo en los medios y en las redes los pedidos individuales de órganos. Por eso escribí sobre el tema explicando cómo impactan esas situaciones no sólo en el proceso de Donación de Órganos (“Un órgano para…”) sino también en las expectativas de quienes esperan un trasplante.

“Un Riñón para María”. “Un corazón para Juancito”. “Un pulmón para Nahuel”. Los pedidos individuales están rodeados de buenas intenciones y mucha desesperación por parte de enfermos y familiares, pero no ayudan. Sólo generan expectativas que no pueden cumplirse desde ese lugar e impactan negativamente en los equipos de trasplante.

Cada equipo, a lo largo y ancho, del país recibe información del INCUCAI para activar el sistema de salud que llevará a cabo el trasplante. Previamente, cada institución ha informado sobre la condición de los pacientes que se encuentran en emergencia nacional
para trasplante, para que cuando se genere un donante sean informados de la disponibilidad y la compatibilidad de sus paciente para poder llegar a generar un trasplante.

La muerte y la donación de órganos: es clave entender cuándo se apaga la vida

Todo paciente se encuentra en el SINTRA y este sistema es el que da la prioridad según datos clínicos de los pacientes y otros factores “técnicos” que no vienen al caso. Pero es importante destacar que justamente este proceso de asignación de órganos a los diferentes equipos hace que el sistema sea transparente y acorde a prioridades
de emergencia nacional.

El problema es que, en la Argentina, se está generando cada vez con mayor frecuencia manifestaciones de pedidos de órganos, “INDIVIDUALIZANDO” y personalizando un tema que es y debe ser anónimo y seguir procesos protocolizados, transparentes y ajustados a criterios estrictamente médicos.

La difusión de estas historias en los diferentes medios de comunicación y en las redes sociales genera un gran disconfort para todo el sistema de salud involucrado en la Donación de Órganos

Dar sentido a la muerte: por qué manifestar en vida tu voluntad de donar

Hay un impacto importante en los equipos humanos de procuración y trasplante cuando las redes y medios explotan a raíz de casos particulares. Muchos miembros de estos equipos deben hacer esfuerzos extras para mantener la objetividad y empatía con los casos, a pesar de ser destacados profesionales que conviven a diario con el trasplante.

La función de los jefes y subjefes de los equipos, como de la de todos los profesionales a que intervienen en la procuración de órganos, es informar a cada paciente y su grupo familiar en el orden y condiciones, de manera suficiente, clara y adaptada a su nivel cultural, sobre los riesgos de la operación de ablación e implante según sea el caso, sus
secuelas físicas y psíquicas, ciertas o posibles, la evolución previsible y las limitaciones resultantes, así como de las posibilidades de mejoría que, verosímilmente, puedan resultar para el receptor.

Y acá es donde se ve que esta individualización de pedidos de órganos con nombre y apellido hace que los pacientes y familiares de éstos reclamen por sus derechos sobre los pedidos individuales. Por ello, en el año 2014, España prohibió por ley la petición de donación de órganos y tejidos a pacientes concretos, afirmando que las campañas no cumplen ese fin y que los esfuerzos deben ir enfocados a que éstas tengan un carácter educativo.

La empatía del médico hacia sus pacientes hace que en muchas ocasiones se llegue a perder por un momento esa objetividad que brinda en forma trasparente el INCUCAI. Es algo personal, pero que no tiene consecuencias en los hechos, ya que el orden y la prioridad no se puede modificar y solo se necesita que haya donación para que se produzca la procuración, distribución y se pueda realizar el trasplante de acuerdo a la emergencia nacional.

Detectar los potenciales donantes: un trabajo en equipo que interpela a todos

El acompañamiento del sufrimiento de la familia del donante o la alegría del que espera es lo que motiva a cada equipo de trasplante ante cada paciente. Son situaciones de mucha tristeza y frustración cuando un paciente fallece en emergencia nacional porque el órgano no llegó.

Por eso es importante revisar estos pedidos individuales desde el conocimiento y la comprensión de sus consecuencias. Los beneficiarios no son un paciente en particular sino todos los pacientes que se encuentran en lista de espera en emergencia nacional

“Ponerse en los zapatos del otro”, la frase de Rogers que muchos profesionales en salud utilizan cuando se refieren a la “empatía”, requiere un paso más, que consiste en tomar distancia, saliéndose del estado afectivo para entender al paciente.

Por ello no se deben individualizar los pedidos de órganos y sí se debe educar para la Donación de Órganos, para que todos decidamos donar y trasmitirle a nuestras familias nuestra voluntad.

Partiendo del precepto básico de que sin donación no hay trasplante y de que el país necesita incrementar significativamente la procuración de órganos y tejidos ante la magnitud de las listas de espera, debemos todos los actores del sistema de salud hacer que los Hospitales garanticen la detección de potenciales donante. La donación de órganos es una tarea que nos interpela a todos.

 

  • Por Alejandro Risso Vázquez. Especialista en Medicina Interna y Terapia Intensiva. Coordinador Terapia Intensiva Sanatorio Otamendi y Mirolli.
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